Casa Malaparte, escaleras al infinito

Si hablamos de edificios que han marcado la historia del séptimo arte tenemos que hablar de Casa Malaparte. ¿No te dice nada este nombre?, entonces piensa en la película francesa El Desprecio (Le Mépris) dirigida por Jean-Luc Godard en 1963, aquella que protagonizaron de manera soberbia Brigitte Bardot junto con el carismático Michel Piccoli. El Desprecio se rodó en Casa Malaparte, una de las arquitecturas más fascinantes que se han contemplado en el celuloide en pleno mediterráneo, al este de Capri, en un precioso acantilado.

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El escritor italiano Curzio Malaparte encargó al arquitecto Adalberto Libera en 1937 el diseño de esta casa, se trata sin duda de una construcción moderna y de gran originalidad teniendo en cuenta el año al que pertenece. En un principio el escritor rechazó los primeros bocetos que ideó el arquitecto, considerando el estilo demasiado racional y lineal originando varias discusiones entre ambos, lo que causó que Curzio Malaparte se lanzara a participar en la dirección de la construcción y que finalizara los detalles. El escritor dejó como herencia Casa Malaparte a la República popular de China, sin embargo, su sobrino-nieto Niccolo Rositani lo impidió finalmente y llevó a cabo una labor de restauración. Hoy en día Casa Malaparte es un lugar de reuniones culturales y estudio para arquitectos.

El Desprecio no resultaría una película tan mágica si no fuese por la presencia de Casa Malaparte. Los protagonistas descendendiendo de la cubierta solarium por la escalera en pirámide invertida conforman una de las imágenes más famosas de la película, donde modernidad y clasicismo están constantemente presentes, con referencias a la Grecia clásica, la mitología y los cánones clásicos de belleza. Godard recuerda los orígenes de la literatura, para cuestionarse después sobre el futuro del cine. Casa Malaparte nos traslada a otra dimensión, un microcosmos que en ocasiones oprime a nuestros personajes, quienes se ponen en la piel de Ulises y Penélope, a través de su arquitectura imposible, como un dibujo de Escher, cuyas escaleras aterrizaban en el infinito.

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